Día 3 de mi viaje a Costa Rica: Pasada la ceremonia del matrimonio civil de mi amiga (motivo de mi viaje), era hora de celebrarlo con una gran fiesta. Todos aquellos extranjeros que llegamos a tierras ticas y que nos hospedamos en el Hotel Marriott de San José debíamos partir en un bus rumbo a la playa. ¿Nuestro destino? La provincia de Puntarenas, específicamente Jaco, un pueblo costero que alberga a las más populares y hermosas playas del pequeño país centroamericano. Curiosamente la fiesta de las cual les hablo se celebraría en esta localidad conocida como “Playa Fiesta” ¿Coincidencia?
El trayecto en auto desde San José, capital de Costa Rica, hacia la costa pacífica de Jaco es de aproximadamente 4 horas. Sin duda el viaje es muy ameno por los hermosos paisajes selváticos que se posan a lo largo y ancho de la carretera. Obviemos el trayecto y con la magia de la mente hemos llegado ya a Jaco. Si bien es cierto que encontrarás durante tu viaje una cantidad de alojamientos de variados presupuestos para todos los bolsillos, en esta ocasión me dedicaré a hablar sobre uno en especial: el Hotel Marriott Los Sueños. Antes de enfocarme de lleno en el hotel, debo informar a todos nuestros amigos lectores que el pueblo de Jaco, aunque pequeño recibe cientos de turistas nacionales y extranjeros en busca de buenas olas para surfear y una relajada vida nocturna. Para quienes conozcan al paraíso peruano de Máncora, puedo contarles que ambos lugares son muy parecidos, siendo claro Máncora más rústico que Jaco.
Desde que realicé mi reserva hotelera en Lima me intrigó el nombre “Marriott Los Sueños”. ¿Por qué no lo llamaron “Marriott Puntarenas” o “Marriott Jacó”? Aún cuando estuve a punto de ingresar al hotel me hice la misma pregunta ¿Si esta playa se llama Herradura por qué bautizaron al hotel con el nombre “Los Sueños”? Entendí a los pocos segundos que se trataba no de un nombre marketero para atraer más turistas sino que verdaderamente el hotel es un sueño real.
Desde la carretera comenzamos a percibir anuncios publicitarios no solo del Hotel Marriott Los Sueños, sino de muchos otros establecimientos pertenecientes a grandes cadenas hoteleras. Finalmente nos recibe a la mano derecha la entrada a nuestro hotel elegido. Una entrada bastante larga donde podemos observar ya los extensos campos de golf conocidos como “La Iguana” con los que cuenta el hotel. Hemos llegado ya, y nos dirigimos hacia el lobby a hacer el check-in. No pude hacerlo inmediatamente, me encontraba caminando rumbo a la recepción cuando de pronto el paisaje hizo que me detuviera y cambiara mi dirección hacia la terraza. ¡Qué maravilla! Una puesta de sol espectacular, brisa marina suave, vista a la piscina y a mis alrededores tan solo árboles y flora silvestre. Me pregunté ¿Es esto el paraíso? Sea como sea, iba a aprovechar absolutamente cada segundo de mi estadía en este lugar. Tan solo quiero dejar en claro que me alejé del hotel en 1 solo momento de los 3 días que estuve aquí, y no para conocer los alrededores sino para practicar canopy en la selva.
Después de unos minutos de un maravilloso espasmo visual, era tiempo de dejar las maletas en la habitación. Así como el Marriott San José, el hotel Marriott Los Sueños tiene pocas plantas y tiene un estilo bastante colonial. No es un edificio, es un resort de 4 pisos. En esta ocasión me tocó alojarme en la tercera planta. Obviamente las habitaciones que tienen vista al océano son muchos más caras que las que tienen vista al campo de golf. Yo me conformé con una vista a las amplias praderas verdes y a las montañas. Qué importa, igualmente la vista era espectacular, y si en todo caso me provocaba observar la puesta de sol qué mejor que hacerlo desde la playa.
Lo primero que hice fue pasear por las instalaciones del hotel, primero los campos de golf, luego alrededor de la gigantesca piscina con forma de laberinto y finalmente una mini caminata a lo largo de la playa. Al instante me di cuenta por qué es que el hotel Marriott Los Sueños es considerado como uno de los mejores resorts no solo de Costa Rica sino del mundo.

Foto: Costa Rica Link
El hotel se promociona como un resort que se encuentra ubicado entre las cálidas aguas del Pacífico, rodeado de un ambiente totalmente tropical. En eso estoy totalmente de acuerdo. Luego mencionan que su playa privada es realmente memorable. En este punto voy a discrepar. No es que la playa esté mal, para nada, pero es una playa común y corriente, nada espectacular. He visto playas en otras partes del mundo mucho mejores y a las que se vuela barato, para no ir muy lejos, otras islas del Caribe como Aruba o Margarita poseen mucho mejores playas. ¿A qué me refiero? Me esperaba una playa de arenas blancas y mar azul. La arena realmente no era muy fina y tenía algo de ramas provenientes de los árboles esparcidas a diestra y siniestra, pero eso no me molestó en absoluto. El mar es cierto, es cálido, puedo decir que hasta caliente, calculo que unos veintitantos grados centígrados, riquísima sensación, como un jacuzzi natural, pero el color verde oscuro característico del Océano Pacífico se hacía notar. No es que me queje ni mucho menos, pero no es lo que esperaba, había hecho una imagen mental totalmente distinta. Sin embargo los islotes que se posicionaban en medio del mar junto a los yates que paseaban por la bahía pronto hicieron que olvidara aquella tonta imagen mental que había estado esperando.
Lo que realmente me fascinó fue la piscina. Me sentí nuevamente una niña, de aquellas que pasan absolutamente todo el día dentro del agua, y no era para menos, creo que todos los huéspedes del hotel hacían lo mismo, además de refrescarnos por el calor pegajoso, la piscina era el centro del hotel, casi como el corazón del resort. Una megapiscina, realmente un laberinto gigante que se extendía por todas las instalaciones externas del hotel. Puentes por encima que separaban la piscina de pequeños islotes de concreto donde se posaban algunas sillas para tomar sol, mallas para jugar voleibol y un bar eran los atractivos principales de la piscina.
Los alrededores de la piscina son hermosos. Está cubierta por grandes jardines que nos separan de la playa. Una excelente ubicación para tomar sol, claro si tienes suerte y durante el mes de septiembre no te encuentras con una breve pero fortuita lluvia. Felizmente tuvimos la suerte de gozar de varios días de sol, una que otra efímera lluvia, pero nada impedía que la diversión brote a flor de piel.

Foto: Playa Herradura
Finalmente hablaré sobre la comida. Si bien es cierto que por ser peruana estoy un poco malacostumbrada a esta exquisita sazón de la gastronomía nacional, cada vez que viajo intento probar algo diferente, algo propio del lugar. Para ser totalmente sincera, no me provocaba comer nada en base a frijoles y bananas, asimismo la oferta culinaria del hotel ofrecía pocas comidas típicas, podría asegurar que sino fuera por el arroz tradicional y las papas rancheras no conocí nada más propio de Costa Rica. El Marriott Los Sueños ofrece básicamente comida internacional. Muchos wraps, sándwiches y menús de niños en el restaurante de la piscina, y algo más elaborado en los otros restaurante. El desayuno es buenísimo, un buffet a todo dar. Creo que la mejor comida del día. Altamente recomendable los juegos de frutas tropicales.
Antes de despedirme con este review sobre el Hotel Marriott Los Sueños debo decirles que lo recomiendo al 100%, tal vez no como un resort ideal de playa, pero sí como una opción muy divertida para un viaje de amigos o en familia.
Foto: Costarican Trails

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