Web 2.0 y Turismo: ¿mentiras verdaderas?
En Turisfera nos abocamos a descubrir y acercar las herramientas que la nueva web 2.0 ha desarrollado o adaptado al viajero, al turismo, a las noticias y necesidades de un sector bullicioso, consumidor de viajes baratos e inquieto, que busca lo mejor de internet y lo mejor del mercado.

las posibilidades de intercomunicación son infinitas
Pero si bien la web 2.0 ha deparado un inmenso cambio al turismo, permitiendonos hablar, muchas veces, de Travel 2.0 o Viajes virtuales o Turismo 2.0; estas mismas herramientas, como la mayoría de las más poderosas, no sólo virtuales, tienen doble filo y pueden ser usadas de manera conveniente y no tanto.
Así, la tan apreciada por nosotros y los viajeros, Web 2.0, aplicada al turismo para darnos el Travel 2.0, ha sufrido la manipulación de intereses económicos y, hace muy poco, hemos tenido una noticia candente al respecto que ha dejado pasmados a más de un internauta.
Por supuesto que no somos tan inocentes para pensar que “recién descubierto es que existe”, pero cuando las evidencias son tales, casi ponen a temblar una estructura que se cimientaba muy firme y que estaba resultando cada día más útil a los viajeros y empresas turísticas honestas.
Defraudados por partida doble, la noticia que hoy nos ocupa tiene que ver con TripAdvisor, a quienes hemos dedicado muchas palabras y de donde los usuarios y viajeros toman sugerencias, invitaciones, opiniones y direcciones para organizar sus viajes.

TripAdvisor ha sido utilizada para difundir un negocio de mentiras
Y es que en el blog de Albert Barra, como en muchos otros cientos de sitios donde hacen referencia al tema, hemos acudido al descubrimiento de una mentira que todos suponíamos pero nadie había evidenciado.
Aunque nos hayamos acostumbrado a las publicidad con Photoshop y sepamos que es mentira lo que vemos, elegimos consumirlo, pero cuando se trata de calificaciones y opiniones sobre establecimientos hoteleros cuando haces un viaje que te ha costado un esfuerzo de ahorro, llegar a destino y descubrir que te han engañado, no es agradable.
Por supuesto que, cuando tomamos consejos de amigos nos exponemos a sus juicios y cuando tomamos consejos de personas desconocidas que participan de una red de recomendaciones como TripAdvisor, nos exponemos aún más; pero queremos confiar porque necesitamos la opinión que nos da la web 2.0.
Finalmente, muchos de nosotros hemos usado internet para difundir cosas “no del todo ciertas”, pero tú y yo somos sólo unos pocos, lo que aquí relevo del blog de Albert Barra es lo que realmente nos debe indignar, porque un mentiroso no marca tendencia y siempre habrá uno entre nosotros, pero una empresa que haga de ello su negocio es altamente reprochable.
Dice Albert: “Peor es el caso de empresas que ofrecen el servicio de generar opiniones positivas en Tripadvisor y otros sitios”.
Esperamos que este incidente no desmerzca los logros que el Turismo 2.0 ha conseguido, mejorando la conexión entre los lugares y las personas, las instituciones y los usuarios; y deje de ser considerado un simple negocio de opinologos falsos.

En este caso es la propia página la que se tendría que ocupar de verificar que las opiniones vertidas no responden a un patron de conducta de una empresa ya que tambien es a ellos a quienes afecta en terminos de futuro y credibilidad. Mediante controles de IP, comportamientos extraños o metodologías repetitivas frente a un hotel u objeto de opinión.
Todos estos sitios como trip advisor, trivago, booking etc… deberian mirarse quizas en los métodos de control y gestión de las casas de apuestas on line, salvando claro esta las diferencias.
Un saludo
Berna:
Pienso igual, pero también entiendo que peude resultar muy complicado verificar los datos de quienes opinan, aunque existen sistemas anti boots y spammers, cuando el tema está más organizado y se monta una empresa que contrata gente para que haga suscripciones, comentarios, etc, inducidos, entonces pocas herramientas permiten la detección del fraude.
El problema de la web 2.0 en mi opinión, es primeramente la falta de conocimiento y uso de Internet por parte del gran público en general.
Yo detecto los siguientes problemas:
1.El público en general solo quiere leer opiniones, pero no opinar sobre los temas. Y en muchos casos, por nuestra idiosincrasia solo queremos opinar cuando nuestra experiencia ha sido negativa, pero que pasa si fue positiva…
2.La feroz competencia entre compañías, hace que muchos sitios, opinen de manera negativa sobre los productos de la competencia, utilizando medios pocos claros.
3.Esta lucha provoca que las empresas contraten solapadamente a especialistas, que de manera encubierta opinan correctamente sobre ellos, para contrarrestar lo expuesto en el punto 2.
4.Y si a eso le juntamos, que si se tuvieran que tener un staff de personas controlando el aluvión de comentarios, para comprobar su veracidad. “Que en la mayoría de los casos es imposible”, esto elevaría los costes con lo cual no es rentable mantener dichos sitios.
5.La tecnología nos brinda unas herramientas, que podrían hacer de nuestras vidas un sitio mejor, pero nuestras estructuras mentales, sociales y económicas, todavía no están adaptadas a estos grandes avances.
6.Por último, el gran público no conoce o sabe que es la web 2.0 y sacarle el máximo partido y ya estamos hablando de la web 3.0… Posiblemente lo mismo ocurrió cuando se invento la imprenta, dejemos pasar unos años, seguramente las futuras generaciones, más jóvenes sacan un provecho más beneficioso a estas herramientas.