Alex, Fernando y yo, somos tres amigos de toda la vida. Hemos estado juntos desde que tengo uso de razón. En la primaria recuerdo que solíamos jugar pelota todos los días en los momentos de receso, también comienzo a recordar que la profesora nos llamaba la atención por llegar sudando al aula de clases y en algunos casos, con malos olores –siempre mirábamos a Fernando-. Aún así, todo el salón nos apreciaba mucho ya que cuando sucedía algo malo en el salón, éramos los primeros en plantear las soluciones a los problemas encontrados.
Unos años más tarde, entramos a la secundaria y comenzamos a interesarnos por las compañeras del salón, que antes sólo veíamos para molestarlas haciéndolas sentir avergonzadas, jugando con bromas pero nunca con los ojos que empezamos a ver las en ese entonces. Mi compañero Alex se interesó en Elva, una jovencita pequeña y muy atractiva que le robó el corazón en el segundo año de la secundaria, Alex no tuvo nada que hacer, ya Cupido lo había flechado; Fernando fue el que se demoró un poco más de los tres amigos, recién en la pre promoción fue cuando Sofía finalmente se dijo que sí –lo había hecho esperar bastante tiempo para la respuesta positiva, respuesta final que Alex y yo creíamos nunca iba a llegar-.
Por mi parte, fue en el tercer año de la secundaria cuando me fijé en Karina, considero que fue amor a primera vista, aunque no duraría más de dos años y terminaría por no hablarnos luego de acabar con la relación.
Las experiencias que cada uno de nosotros empezábamos a tener, siempre tenían algo en común: si Alex compró nuestra primera pelota de fútbol, yo compré la segunda cuando Fernando perdió la primera. Cuando Alex comenzó una relación, Fernando y yo seguimos por el mismo camino. Obviamente, siempre existen excepciones y, una de ellas es que cuando yo volví a ser soltero ya con dieciséis años de edad, a Alex le pasó lo mismo, sin embargo, Fernando duró mucho más, tanto que ahora ya está casado con Sofía y están esperando un lindo bebé.
Pero sigamos recordando la idea original, los tres amigos de toda la vida terminamos muy bien la secundaria y pensamos en seguir nuestros estudios en la Universidad. Los tres ingresamos el mismo año a diferentes universidades, y aunque nos separamos un poco luego de eso, nunca pensé que una página web nos volvería a unir de una forma solamente comparada a la época del colegio.
Wegor (www.wegor.com), es una web que nos comunicó de pronto sin saber mucho uno del otro; todo empezó cuando Alex realizó un viaje hacia Madrid – España por motivos laborales, estando en Europa se tomó algunas fotos y las guardó en su cuenta de Wegor, que le permite tener 50MB de capacidad para comentarios, fotos, anécdotas, entre otras cosas para el entretenimiento de los viajeros empedernidos.

Foto: Wegor
Después, Fernando se fue de luna de miel a París – Francia, en donde no pudo contenerse las ganas de escribir en el blog que le facilitó Wegor, y contó todas las aventuras que pasó con su novia en ese entonces y, siempre colgando algunas fotos para el disfrute personal.
Por mi parte, estaba navegando por internet y encontré una página web que permitía ver los viajes de otras personas, dando accesibilidad para comentar y ver las fotos de otros viajeros como tú. Fue de ese modo, que buscando destinos que me gustase para saber un poco más de esas ciudades, encontré la foto de Alex con sus compañeros de trabajo y luego a Sofía bien abrazada por Fernando, fue increíble lo que mis ojos incrédulos estaban viendo.
Estaba observando a mis amigos de toda la vida y fue gracias a Wegor… de inmediato empecé a escribir mis comentarios en sus cuentas personales y ellos no se tardaron en leerlas debido a que la página web de www.wegor.com, es una red social privada que aún tiene poco usuarios. Cuando mis amigos Alex y Fernando comenzaron a leer todas las líneas, se entusiasmaron y enseguida respondieron en mi blog que contaba con algunos viajes pequeños a ciudades de la vieja Europa.
Nos estuvimos comunicando de ese modo –a través de los blogs de Wegor por bastante tiempo-, hasta que decidimos encontrarnos en una ciudad de Norteamérica, ya que los tres siempre íbamos a visitar la ciudad que nos vio nacer y crecer con diversiones en todo instante.
Recuerdo que cuando éramos niños siempre estuvimos conectados en todas las actividades que realizábamos, pero nunca pensé que luego de nuestra separación debido a lo estudios por las universidades que nos dieron hospitalidad, nos volveríamos a encontrar para charlar sobre todo lo que hicimos en tantos años.
En serio le tengo que agradecer mucho a Wegor por crear un web que permite a las personas no solamente colgar fotos y escribir anécdotas sobre uno mismo, sino, también ver las experiencias vivida por otras personas, para conocer sus opiniones y saber si recomienda o no los destinos a donde ellos se dirigieron en ese entonces. Porque fue de ese modo que encontré a mis amigos con los cuales había perdido toda clase de comunicación ya hace varios años y ahora podré verlos en persona de nuevo.
Si los tres amigos de toda la vida empezamos conectados por la pasión por el fútbol y el darle a la pelota todos los días en el recreo de la primaria; el coqueteo y las sonrisitas con las chicas que tantos nos gustaban en la época de la secundaria; y ahora, viajar por motivos laborales y amorosos en la vieja Europa siempre elegante y a la moda, nos va a permitir vernos las caras un poco ya más maduros y con algunas arrugas de la edad de los treinta, va a ser súper genial revivir todos esos momentos que les estoy contando.
Supongo que Alex estará más subido de peso, ya que siempre tuvo esas inclinaciones, Fernando estará más enamorado que nunca y, yo me mantengo igual…
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